{"id":84,"date":"2011-01-23T22:49:51","date_gmt":"2011-01-23T20:49:51","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscobetes.com\/?p=84"},"modified":"2015-05-11T03:37:41","modified_gmt":"2015-05-11T01:37:41","slug":"el-desahucio-del-rey-del-mundo-capitulo-vi-el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscobetes.com\/?p=84","title":{"rendered":"El desahucio del Rey del Mundo. Cap\u00edtulo VI. El Camino."},"content":{"rendered":"<p>La subida al Alto del Perd\u00f3n hab\u00eda sido muy dura y les hab\u00eda costado cerca de dos horas. Es uno de los tramos exigentes del Camino de Santiago que se encuentra a la salida de Pamplona. Alberto y su amigo Jes\u00fas se encontraban sentados en una roca admirando el paisaje y disfrutando de una coca-cola especialmente fresca y unas galletas que hab\u00edan adquirido \u201cpor la voluntad\u201d a un personaje extravagante de acento indefinido que ofrec\u00eda ayuda a los peregrinos con todo tipo de vituallas en una furgoneta destartalada. La temperatura agradable y la vista era magnifica induc\u00edan al descanso y la charla.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Plaza, su amigo de siempre, su amigo recuperado, le hab\u00eda convencido de hacer el Camino de Santiago.<br \/>\n-\u201cPodemos hacer el principio, saliendo de Saint Jean Pied de Port en Francia, atravesando los Pirineos y luego ya veremos hasta donde llegamos\u201d.<br \/>\nSe dej\u00f3 convencer muy r\u00e1pidamente porque evitaba un momento al que sent\u00eda pavor: encontrarse en su casa sin nada que hacer. El Camino le permit\u00eda llenar los primeros d\u00edas de una situaci\u00f3n nueva a la que ten\u00eda miedo enfrentarse. La alegr\u00eda con que Marta, su mujer, acogi\u00f3 la idea le preocup\u00f3. Tal parec\u00eda que empezaba a sentir el problema de no saber que hacer con \u00e9l. Jes\u00fas le hab\u00eda contado la historia o el chiste de aquella casa de un prejubilado en el que la asistenta pregunta a su mujer: \u201cSe\u00f1ora, \u00bfdonde pongo al Se\u00f1or para limpiar el sal\u00f3n?\u201d Alberto, durante los d\u00edas de preparaci\u00f3n del Camino tuvo la misma sensaci\u00f3n, aunque segu\u00eda yendo cada d\u00eda a la oficina en funci\u00f3n del acuerdo de salida y todav\u00eda le quedaban m\u00e1s de dos meses. Pero cada vez ten\u00eda menos sentido su presencia. Intentaba levantarse mas tarde pero es dif\u00edcil despertarse m\u00e1s tarde cuando los ruidos de la casa son distintos y durante treinta a\u00f1os se ha sido el primero en salir. Su propia vivencia no hab\u00eda sido muy distinta a la del chiste. La sensaci\u00f3n de constituir un estorbo, algo no habitual en la forma en la que se desarrollan esas primeras horas de la ma\u00f1ana en la casa, le hab\u00edan hecho soportar mal no ir corriendo a trabajar y ser el primero en salir de casa. \u00c9l, acostumbrado a ser un hombre agobiado, corriendo siempre de un lado a otro, con el tiempo justo para atender a las personas que quer\u00edan hablar con \u00e9l, para resolver y decidir los problemas sobre la marcha, de pronto se encontraba con que le sobraba el tiempo y no sabia que hacer con el. Por eso, la idea de tomarse unos d\u00edas libres le encant\u00f3. El Camino hab\u00eda sido una soluci\u00f3n. Primero los preparativos, las compras del equipo, el poder contar que se ten\u00edan planes y despu\u00e9s lanzarse a la aventura.<\/p>\n<p>Unos antiguos compa\u00f1eros del Banco de Jes\u00fas les hab\u00edan acompa\u00f1ado y comido con ellos el d\u00eda anterior en Saint Jean Pied de Port, inicio en el lado franc\u00e9s del Camino de Santiago. Durmieron esa noche en ese pueblecito de frontera que ha guardado muy bien el sabor medieval de su \u00e9poca de esplendor. A la ma\u00f1ana siguiente se pusieron en ruta a las nueve de la ma\u00f1ana. El inicio es muy duro. Una cuesta empinada constituye los 5 primeros kil\u00f3metros de la jornada. Cuando consiguieron superarla eran ya las 11 y Alberto por unos momentos temi\u00f3 no dar la talla. Se puso con \u00e1nimo de nuevo en marcha despu\u00e9s de unos minutos en una fuente en la que rellenaron las cantimploras. Ahora en su cuarta etapa, se consideraba ya un experto y no le asustaba el esfuerzo, porque hab\u00eda aprendido tambi\u00e9n a regular su esfuerzo, a dosificarlo con cabeza.<br \/>\nLa excitaci\u00f3n de la aventura le hab\u00eda hecho olvidar r\u00e1pidamente sus problemas. El Camino de Santiago se convert\u00eda a sus 54 a\u00f1os en un reto, y en una forma de vivir distinta. Adem\u00e1s, Jes\u00fas siempre hab\u00eda sido un amigo excelente. Era un hombre que atra\u00eda por su solidez, propia de las personas que saben lo que hacen y tienen criterio para afrontar todas las situaciones. Ten\u00edan la misma edad, pero Jes\u00fas gozaba de una forma f\u00edsica envidiable, producto de su esfuerzo diario de cultivar su cuerpo despu\u00e9s de abandonar el Banco. Es cierto que los \u00faltimos a\u00f1os, muchos \u00faltimos a\u00f1os, hab\u00edan estado m\u00e1s distanciados. No es f\u00e1cil cultivar las amistades cuando se tiene una fuerte presi\u00f3n de trabajo y cuando cada vez m\u00e1s Alberto se hab\u00eda acostumbrado a salir los fines de semanas. Invitaciones, excursiones, cacer\u00edas, o peque\u00f1as escapadas para intentar aprovechar algo el velero en el que gastaron mucho dinero e invirtieron muchas ilusiones y que tan poco hab\u00edan usado despu\u00e9s. Esto hacia una vida totalmente llena de actividad y que era dif\u00edcil compaginar con la charla reposada con los amigos. Sin embargo, su amistad con Jes\u00fas hab\u00eda prevalecido. Se conocieron en el colegio y coincidieron en la universidad por lo que a pesar de los a\u00f1os en los que hab\u00edan mantenido menos contacto, segu\u00edan teniendo ese nivel de confianza que permite hablar de todo con un amigo. Hab\u00edan ido viviendo las etapas de la vida al mismo tiempo, lo que siempre les hab\u00eda dado una comunidad de intereses. Las notas en el colegio, sacar los cursos en la carrera, las primeras novias, los primeros trabajos, el dinero, la progresi\u00f3n profesional, los hijos, la culminaci\u00f3n de una carrera y el vac\u00edo final con la salida. S\u00ed, la prejubilaci\u00f3n de Jes\u00fas del BBVA que se hab\u00eda producido tiempo atr\u00e1s, ahora les aproximaba de nuevo en cuanto a sus preocupaciones y objetivos al ponerlos en una situaci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>Jes\u00fas era algo mas alto que Alberto, aunque no lo parec\u00eda porque era un hombre de anchos hombros y toda la vida hab\u00eda tenido una cierta tendencia a la obesidad. Conservaba a sus 54 a\u00f1os todo su pelo sin canas lo que le daba un aire mas joven, sobre todo desde que se hab\u00eda centrado en cuidar su forma f\u00edsica y casi hab\u00eda conseguido eliminar totalmente su vientre voluminoso. Corr\u00eda casi todos los d\u00edas, y asist\u00eda a sesiones de entrenamiento tres veces a la semana.<br \/>\n-\u201dNo dejes de hacerlo\u201d hab\u00eda recomendado a Alberto\u201d es una de las cosas mas importantes de esta nueva etapa. Te hace sentir tu cuerpo, cosa que nos ha sido imposible en todos los a\u00f1os en que nuestra vida giraba alrededor del trabajo\u201d.<br \/>\n-\u201cNo creo que sea capaz de correr. Me dan miedo las rodillas\u201d, argumentaba Alberto a la defensiva.<br \/>\n-\u201cSi yo puedo hacerlo, tu con 15 kilos menos ser\u00e1s un magnifico corredor de fondo. Sin alharacas ni machadas. Corriendo por el placer de correr. Te conozco y dentro de un par de a\u00f1os estar\u00e1s corriendo carreras populares. Por ejemplo, la San Silvestre Vallecana, el 31 de diciembre\u201d<\/p>\n<p>Jes\u00fas era una persona reflexiva y observadora que parec\u00eda siempre ver un poco m\u00e1s all\u00e1 que los dem\u00e1s. Alberto respetaba lo que \u00e9l llamaba \u201clos silencios de Jes\u00fas\u201d, durante los cuales tu pod\u00edas hablarle de cualquier tema sin tener la seguridad de que te estaba escuchando. Horas despu\u00e9s, como si hubiera madurado lo que quer\u00eda decir, te contestaba con una reflexi\u00f3n magnifica: un hallazgo. Alberto lo conoc\u00eda bien y no se sent\u00eda molesto con aquellas ausencias. En el fondo lo admiraba como hombre de criterio y en esta nueva etapa, estaba pendiente y casi dependiente de su amigo. Empezaba a entender que su vida anterior hab\u00eda estado estaba sumida en una tormenta perfecta, esa que evita plantearse preguntas, y que en la nueva etapa deb\u00eda no solo hacerse muchas preguntas, sino tambi\u00e9n procurar encontrar las respuestas.<\/p>\n<p>Disfrutando de la brisa fresca en el rostro, Alberto aprovech\u00f3 el descanso para quitarse las botas y los calcetines y revisar cuidadosamente cada una de las rozaduras y ampollas que tenia en los pies. A pesar de las recomendaciones, y de las compras te\u00f3ricamente adecuadas, no hab\u00eda podido evitar tener los pies machacados. Jes\u00fas le observaba y le daba consejos para proteger las zonas con rozaduras con unas tiritas pl\u00e1sticas que hac\u00edan maravillas.<\/p>\n<p>Desde que salieron Jes\u00fas se hab\u00eda mostrado alegre y animado, d\u00e1ndole consejos permanentemente para afrontar mejor el esfuerzo del Camino y escuchando atentamente las reflexiones y los problemas que le planteaba, siempre con una sonrisa c\u00f3mplice de compresi\u00f3n y con algunos comentarios cortos que en su estado de avidez, a Alberto le hab\u00edan parecido aut\u00e9nticos descubrimientos. Cuando atravesaron los Pirineos, Alberto coment\u00f3 que le gustar\u00eda ver su futuro con la claridad con se divisaban las cosas desde all\u00ed arriba y no como lo percib\u00eda en ese momento, como un profundo precipicio, un oscuro t\u00fanel ante el que se sent\u00eda indefenso.<br \/>\n-\u201c\u00bfComo ser\u00e1 ahora mi vida? \u00bfPara que sirvo? De pronto me he dado cuenta que s\u00e9 hacer muy pocas cosas practicas.\u201d-Una y otra vez en las largas horas de marcha, Alberto dejaba escapar sus miedos-\u201d \u00bfQue utilidad tiene un general sin soldados? Siempre he sabido hacer hacer, pero seria un p\u00e9simo Robins\u00f3n Crusoe\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas normalmente escuchaba sin responder, dejando que su amigo fuera soltando todo su lastre. En una ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de unos minutos de silencio en los que solo se percib\u00eda el jadeo de sus respiraciones, y cuando ya Alberto pensaba que no iba a contestar, le dijo:<br \/>\n-\u201cTu problema es que solo miras hacia atr\u00e1s, quieres aferrarte a lo que ya no tienes, quieres construir el futuro lo mas parecido posible a tu pasado. Tal vez te ayudara una frase que he le\u00eddo en alg\u00fan sitio: Piensa que hoy es el primer d\u00eda del resto de tu vida\u201d.<br \/>\nDespu\u00e9s de aquello caminaron mucho tiempo en silencio. Pr\u00e1cticamente no intercambiaron palabra hasta llegar al final de su tercera etapa en Pamplona.<\/p>\n<p>Por las noches, antes de dormir, Jes\u00fas escrib\u00eda en un peque\u00f1o cuaderno. La noche anterior en un hostal de Pamplona, Alberto le pidi\u00f3 que le dejara leer su diario.<br \/>\n-\u201cNo es un diario, son peque\u00f1os relatos pero si te interesan, aqu\u00ed los tienes\u201d, le dijo tendi\u00e9ndole la libreta. \u201cEl primero se refiere a la Misa del Peregrino que o\u00edmos en Roscenvalles, \u00bfte acuerdas?\u201d<br \/>\n-Como no me voy a acordar. Despu\u00e9s de estar todo el d\u00eda sin comer.<br \/>\n-Perdona. Eso fue un fallo m\u00edo. No sabia que en todos los Pirineos no hab\u00eda ni un chiringuito en el que nos dieran algo de comer\u201d.<br \/>\n-\u201cLo peor fue cuando al llegar al hotel de Roncesvalles nos dijeron que la cena no se servia hasta que terminaba la Misa del Peregrino. \u00a1Que hambre!\u201d<br \/>\nAlberto se recost\u00f3 en su cama y con gran curiosidad empez\u00f3 a leer las notas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>LA CONVIVENCIA DE LOS SANTOS<\/p>\n<p>La sala estaba en penumbra, los bancos cruj\u00edan levemente cuando la gente se sentaba, y eso era lo \u00fanico que romp\u00eda el silencio que llenaba el enorme espacio hasta la b\u00f3veda.<br \/>\nHacia un buen rato que se acabaron los arrulladores rezos, y la sala ya casi llena esperaba el inicio de la Misa del Peregrino, la que da inicio a la larga marcha de mas de 800 kil\u00f3metros que conduce de la frontera francesa a Santiago.<br \/>\nEmpezaron a entrar en fila los monjes del monasterio de Roncesvalles.<br \/>\nVestidos con sus amplios h\u00e1bitos blancos, que la moda no ha conseguido cambiar desde la Edad Media, representaron bien la imagen que debe tener un monje. Majestuosos, sin altivez ni soberbia, fuero coloc\u00e1ndose en semic\u00edrculo alrededor del altar de cara al p\u00fablico.<br \/>\nEn el momento de situarse, uno de ellos cedi\u00f3 ostensiblemente el sitio, m\u00e1s pr\u00f3ximo del centro, en el que se hab\u00eda situado el padre abad, al monje que le segu\u00eda. Fue un gesto nimio, y, sin embargo, no pude apartarlo de mi pensamiento durante toda la ceremonia.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo era la convivencia de aquellos ocho hombres santos en aquel apartado lugar, en plenos Pirineos y con largos meses invernales, en los que la nieve les mantendr\u00eda aislados? Empec\u00e9 a observarlos con mas atenci\u00f3n, no como un magnifico conjunto de hombretones buenos que con sus recias voces llenaban el alma de sosiego, sino como individuos con personalidad propia.<br \/>\nEl abad, el m\u00e1s menudo, estaba claramente por encima de los dem\u00e1s, y no participaba en las rencillas y fobias, cosa f\u00e1cil de hacer cuando la autoridad no es discutida y se asume con facilidad el papel conciliador.<br \/>\nCon todo, algunas miradas de dulce reprobaci\u00f3n y un deje de cierto cansancio en la voz presagiaban que el reba\u00f1o estaba pr\u00f3ximo a terminar con su paciencia.<br \/>\nEl monje que se hab\u00eda visto ceder el sitio de honor, era un claro aspirante a la sucesi\u00f3n. Hab\u00eda agradecido con un leve gesto de cabeza la atenci\u00f3n recibida, y ahora atend\u00eda solicito al oficiante, pero erguido de tal manera que en alg\u00fan momento cab\u00eda pensar que pudiera caerse hacia atr\u00e1s.<br \/>\nLa lectura la hizo \u00e9l mas joven, un hombre en la cuarentena, casi calvo y con esa recia gordura y corpulencia que se agradece en un monje porque nos ratifica en la idea que tenemos de lo que debe ser un monje. Ley\u00f3 bien, con ritmo y dicci\u00f3n perfecta, pero hab\u00eda algo de engolamiento en la voz \u00bfo solo era su deseo de trasmitir aquellos bellos pensamientos de la forma m\u00e1s persuasiva? Observe al grupo y pude notar una cierta crispaci\u00f3n en el segundo monje por la izquierda, el que hab\u00eda cedido el paso, que sin duda aceptaba la precedencia de monje erguido, pero no la de aquel novato engre\u00eddo.<br \/>\nA la derecha del prior, un monje bajo y delgado, con poco pelo a los lados de la cabeza y ninguno sobre ella, atend\u00eda ceremonioso las necesidades del oficio religioso y con expresi\u00f3n de paz, no parec\u00eda tener ning\u00fan problema de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, tal vez porque a pesar de su puesto de privilegio, no mostraba ninguna ambici\u00f3n de suceder a su superior. A su lado un monje mas alto que el, con nariz afilada y ojos saltones, disfrutaba luciendo su voz fuerte y profunda que claramente destacaba en los c\u00e1nticos de los salmos, y que el monje mas joven no consegu\u00eda igualar a pesar de sus claros esfuerzos.<br \/>\nEn ambiente de recogimiento y devoci\u00f3n, la misa hab\u00eda terminado, y el superior nos dio su bendici\u00f3n, pero anuncio una bendici\u00f3n especial a los peregrinos, a los que nos pidi\u00f3 que nos aproxim\u00e1ramos al altar.<br \/>\nEl monje a la derecha del prior, el que parec\u00eda sobrevolar sobre las rencillas de los otros, avanzo entonces y ocupo el lugar en el centro del altar, mientras el resto, se manten\u00edan en semic\u00edrculo al fondo.<br \/>\nNos dijo que desde tiempo inmemorial en aquel Monasterio se bendec\u00eda a los peregrinos con una formula incambiada, anunci\u00f3 que en la sala hab\u00eda peregrinos de ocho nacionalidades y de diez regiones espa\u00f1olas, y a continuaci\u00f3n dio la bendici\u00f3n en espa\u00f1ol, pero sigui\u00f3 en franc\u00e9s, en ingles, en alem\u00e1n, en italiano, en catal\u00e1n, en vasco y en gallego.<br \/>\nEsta larga ceremonia fue soportada como una penitencia por el monje erguido, el claro sucesor, que deb\u00eda conocer menos lenguas. Pens\u00e9 que su posici\u00f3n estaba comprometida porque tambi\u00e9n cantaba peor que el monje de la nariz afilada, y le\u00eda con menos claridad y sentimiento que el monje joven. Termino el acto y, como entraron, los ocho monjes desfilaron por delante del altar hacia el Monasterio.<br \/>\nEn aquel momento pens\u00e9 que aquellos ocho seres se estaban haciendo merecedores del para\u00edso, y no por sus renuncias, sino porque el infierno de la convivencia los purificaba.<\/p>\n<p>Al terminar de leer, Alberto le dijo:<br \/>\n-\u201cO eres muy buen observador o tienes una gran imaginaci\u00f3n porque yo no vi nada de lo que aqu\u00ed dices, y hemos estado en la misma ceremonia. En cualquier caso me parece un relato muy deprimente\u201d.<br \/>\nJes\u00fas respondi\u00f3 con voz adormilada:<br \/>\n-\u201cTu tenias demasiada hambre para ver nada. Ya lo comentaremos\u201d.<br \/>\nSe dio media vuelta y se dispuso a dormir.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente continuaron el Camino. Hab\u00edan dejado atr\u00e1s el Alto del Perd\u00f3n, y ya hab\u00edan olvidado el sonido molesto de las enormes h\u00e9lices de los molinos que aprovechan la energ\u00eda del viento. Cuando llevaban un buen rato andando, Jes\u00fas rompi\u00f3 el silencio.<br \/>\n-\u201cMe dijiste que el relato sobre la convivencia de los monjes de Roncesvalles te hab\u00eda parecido deprimente. Llevo un rato pensado en ello. Creo que lo que es aut\u00e9nticamente deprimente es vivir en medio de la agitaci\u00f3n permanente que hace que la vida se te escape entre los dedos como el agua. Lo que nos hace hombres es buscar la felicidad, pero buscarla conscientemente. Los monjes han buscado ese sentido y lo han encontrado, con todas las dificultades o con la satisfacci\u00f3n de luchar por lo que consideran importante\u201d. Cambiando de tema a\u00f1adi\u00f3: \u201cY ahora sigamos que nos queda un buen trecho hasta Puente La Reina\u201d.<br \/>\nLa bajada del Alto del Perd\u00f3n fue dura, llena de guijarros y la hicieron en silencio. Alberto ten\u00eda una pregunta en la cabeza pero no encontraba la forma ni el momento de plantearla. Cuando ya se divisaba a lo lejos el fin de su etapa, pregunto a su compa\u00f1ero:<br \/>\n-\u201cOye Jes\u00fas, y tu has encontrado ese camino hacia la felicidad del que hablas\u201d.<br \/>\n-\u201cTodav\u00eda no\u201d fue la respuesta, \u201cpero me preocupo por encontrarlo todos los d\u00edas. Me digo que soy un privilegiado, sin problemas econ\u00f3micos, ni de salud, aun soy joven, tengo una familia maravillosa y solo me falta encontrar el proyecto que de sentido a todo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La subida al Alto del Perd\u00f3n hab\u00eda sido muy dura y les hab\u00eda costado cerca de dos horas. 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