{"id":108,"date":"2011-05-28T20:16:35","date_gmt":"2011-05-28T18:16:35","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscobetes.com\/?p=108"},"modified":"2015-05-11T03:28:43","modified_gmt":"2015-05-11T01:28:43","slug":"el-desahucio-del-rey-del-mundocapitulo-xxiii-no-hay-meta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscobetes.com\/?p=108","title":{"rendered":"El desahucio del rey del mundo.Capitulo XXIII. No hay meta."},"content":{"rendered":"<p>Capitulo XXIII<\/p>\n<p>No hay meta<\/p>\n<p>Faltaban pocas semanas para Navidades y el d\u00eda  estaba fr\u00edo, pero Alberto sent\u00eda un tremendo calor dentro de su ch\u00e1ndal cuando iniciaba la tercera vuelta a su circuito habitual de footing. Hab\u00eda hecho grandes progresos en los \u00faltimos 12 meses, pero hoy se hab\u00eda puesto una prueba particular. Tendr\u00eda que hacer tres veces el recorrido habitual, para completar los 10 kil\u00f3metros de entrenamiento para la carrera de San Silvestre Vallecana a la que se hab\u00eda apuntado con sus hijos.<\/p>\n<p>Hac\u00eda poco m\u00e1s de un a\u00f1o que se hab\u00eda decidido a entrar en un gimnasio al lado de su casa. El due\u00f1o del gimnasio le hab\u00eda entendido enseguida. \u201cT\u00fa no puedes participar en los grupos, necesitas una preparaci\u00f3n personal\u201d. As\u00ed que a partir de ese momento acud\u00eda dos veces por semana al gimnasio y corr\u00eda en tandas de tres kil\u00f3metros, tres d\u00edas por semana. Hab\u00eda mejorado sensiblemente su forma f\u00edsica.<\/p>\n<p>Al principio fue muy duro. La primera vez que sali\u00f3 no aguantaba m\u00e1s de dos minutos corriendo. Pero Federico, el due\u00f1o del gimnasio le tranquilizaba para que fuera poco a poco. Corre lo que puedas y a continuaci\u00f3n anda a paso vivo para descansar. Su satisfacci\u00f3n fue enorme cuando consigui\u00f3 por primera vez mantener el ritmo de carrera durante todo el mini circuito que se hab\u00eda preparado en la zona arbolada cerca de su casa, sin recurrir a andar para descansar.  La verdad es que a su edad y con el poco ejercicio que hab\u00eda hecho, le cost\u00f3 mucho iniciarse. Recordaba los momentos en los que pensaba en que ya no pod\u00eda m\u00e1s y como los superaba. Se invent\u00f3 algunas reglas. La primera era pensar en otra cosa. Si estaba distra\u00eddo consegu\u00eda olvidarse de  la sensaci\u00f3n de impotencia ante el esfuerzo. Lo que deb\u00eda evitar siempre era la idea de tener que llegar  hasta un punto cualquiera. No pod\u00eda pensar en lo que le quedaba por correr o inmediatamente se sent\u00eda desfallecer. Eso le desfondaba, no pod\u00eda dar un paso m\u00e1s.<\/p>\n<p>Hoy con el recorrido triple que se hab\u00eda impuesto, estaba agotado. Recurri\u00f3 a otro de sus trucos. Cambiando la posici\u00f3n de los pulgares entre los dedos \u00edndice y anular simulaba que cambiaba de marcha para ir un poco m\u00e1s despacio durante unos segundos, cambiando nuevamente a continuaci\u00f3n. Mir\u00f3 hacia el suelo y vio aparecer sus zapatillas de deporte, una primero, otra despu\u00e9s. El esfuerzo se hac\u00eda insoportable. Su mente huy\u00f3 a pensar en otras cosas.<\/p>\n<p>Realmente hab\u00eda conseguido llegar a un nuevo equilibrio. Ten\u00eda una actividad profesional muy c\u00f3moda, pero que le daba unos ingresos interesantes y un complemento de actividad b\u00e1sico para conseguir que el tiempo libre mereciera la pena. \u201cEs absurdo pero no se aprecian las vacaciones si no se trabaja\u201d, reflexionaba mientras la luz tenue de un sol invernal atravesaba con dificultad las frondosas copas de los \u00e1rboles. Consigui\u00f3 terminar la subida y emprendi\u00f3 el \u00faltimo tramo de su recorrido, en cuesta abajo, con un gran alivio.<\/p>\n<p>La carrera de San Silvestre Vallecana es todo un espect\u00e1culo. M\u00e1s de 20.000 personas  se re\u00fanen el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o para correrla. Sale de la Plaza de los Delfines o de los aleda\u00f1os del Estadio Bernab\u00e9u en Madrid y a continuaci\u00f3n miles de camisetas iguales parecen llenar como una gran ola la calle de Serrano. Los corredores se ordenan en funci\u00f3n de sus tiempos comprobados. Alberto, Marty y Luis se colocaron al final para no estar presionados. Los corredores corren con un chip en la zapatilla que se conecta en el momento en que pasan por la salida. Alberto sali\u00f3 15 minutos despu\u00e9s de la hora prevista, lo que tardaron en pasar todos los corredores que ten\u00eda delante. Se sorprendi\u00f3 mucho al ver que detr\u00e1s ten\u00eda otro mar de camisetas corriendo a su vez. Despu\u00e9s del primer kil\u00f3metro Luis dijo<br \/>\n-\u201cMira vais demasiado despacio\u201d<br \/>\nY aceler\u00f3 el ritmo dej\u00e1ndoles r\u00e1pidamente atr\u00e1s. Marty, sin embargo, le sigui\u00f3 acompa\u00f1ando. Para Alberto cada kil\u00f3metro era un \u00e9xito. Estaban marcados con unos enormes globos y se acercaba a ellos como si fuera la meta final levantando los dedos en se\u00f1al de victoria. La visi\u00f3n de la ciudad sin coches y corriendo por la mitad de las calles es toda una experiencia. Los espectadores que animan permanente a los corredores, los ni\u00f1os que saludan y la enorme diversidad de corredores, muchos de ellos disfrazados, hacen que la carrera sea mucho menos dura porque distrae a los corredores de forma permanente. Alberto pas\u00f3 con tranquilidad los cinco primeros kil\u00f3metros pero estaba preocupado, porque a partir del s\u00e9ptimo le hab\u00edan avisado que  se iniciaban las rampas.<\/p>\n<p>Llego al kil\u00f3metro siete y empezaron las cuestas arriba y, sin embargo, no fueron tan fuertes. \u00c9l estaba acostumbrado en su recorrido a subir, con lo cual bajando  el ritmo consigui\u00f3 pasar los primeros repechos con cierta tranquilidad. Sin embargo, hubo un momento en que pens\u00f3 en que no lo podr\u00eda conseguir. El agotamiento era tremendo y empez\u00f3 a sentir un cierto agarrotamiento en las piernas. Tal vez fuera el fri\u00f3. Hab\u00eda hecho la tonter\u00eda de acudir con pantal\u00f3n corto y sin guantes, y las manos y las piernas se le estaban quedando heladas a  pesar de que su cabeza estaba perlada de sudor. Su hija le acompa\u00f1aba y le animaba.<br \/>\n-\u201cVamos pap\u00e1, lo vas a conseguir. Estoy segura de que lo vas a conseguir\u201d.<br \/>\nAlberto tuvo miedo. Pens\u00f3: como me falle el coraz\u00f3n va a ser una entrada apote\u00f3sica. Y, sin embargo, sigui\u00f3 corriendo. Un pie, otro pie. Un paso, otro paso. Ten\u00eda que llegar, ten\u00eda que conseguir ese reto.  De pronto su vida hab\u00eda cambiado, sus retos profesionales hab\u00edan cambiado por otro tipo de retos personales que se marcaba y uno de ellos era terminar la carrera. As\u00ed que sac\u00f3 fuerzas de donde el mismo no sab\u00eda  e incluso mejoro el ritmo. Vio anunciado el kil\u00f3metro nueve, solo quedaba uno para llegar. Le dijo a su hija:<br \/>\n-\u201cYa no queda nada para llegar podemos ir a tope\u201d.<br \/>\nY curiosamente empez\u00f3 a adelantar corredores que en ese momento se estaban quedando en el \u00faltimo repecho. Entr\u00f3 en la \u00faltima recta, vio la llegada al fondo, a poco m\u00e1s de 300 metros. Se sinti\u00f3 desfallecer, pens\u00f3 que no llegar\u00eda. Pero fij\u00f3 su mirada en la palabra meta y haciendo un tremendo esfuerzo termin\u00f3 la carrera.<\/p>\n<p>Su hija Marty grit\u00f3:<br \/>\n-\u201dEnhorabuena pap\u00e1, lo hemos conseguido. Una hora y diez minutos\u201d.<br \/>\nAlberto entr\u00f3 en meta saludando alzando los brazos con el s\u00edmbolo de la uve en las dos manos. \u00c9l hab\u00eda ganado su carrera. Se hab\u00eda demostrado a s\u00ed mismo una vez m\u00e1s que pod\u00eda conseguir las metas que se propusiera. Luis que le esperaba en la meta, se abraz\u00f3 a \u00e9l para felicitarle dici\u00e9ndole:<br \/>\n-\u201dHas conseguido un ritmo de nueve kil\u00f3metros por hora, eres un fen\u00f3meno\u201d.<\/p>\n<p>Cuando despu\u00e9s de recoger la ropa de abrigo se sentaron en el coche Alberto sinti\u00f3 un gran cansancio y una enorme felicidad.<\/p>\n<p>En casa despu\u00e9s de un ba\u00f1o relajante, la celebraci\u00f3n de la cena de fin de a\u00f1o con Marta y sus tres hijos fue muy alegre. Asisti\u00f3 tambi\u00e9n por primera vez Eva, la mujer de Jacinto que se hab\u00eda casado unos meses atr\u00e1s. Despu\u00e9s de las uvas, Jacinto anunci\u00f3, mirando a Eva, con admiraci\u00f3n que esperaban un ni\u00f1o para el mes de junio. Alberto y Marta iban a ser abuelos. Se besaron todos mientras los brindis con champ\u00e1n se repet\u00edan. Marty aprovech\u00f3 para confirmar, lo que todos sab\u00edan, que llevaba un tiempo saliendo con un compa\u00f1ero de carrera y que iba en serio.<br \/>\nMarta se volvi\u00f3 a Alberto y le dijo:<br \/>\n-\u201cNos van a llenar la casa de ni\u00f1os. Que felicidad\u201d.<\/p>\n<p>Sobre la una les dejaron solos. Marta se fue hacia el dormitorio, agotada.<br \/>\nAlberto se dirigi\u00f3 a su peque\u00f1o despacho, y abri\u00f3 el ordenador.<br \/>\nNecesitaba contar su duelo, pero a\u00fan m\u00e1s importante necesitaba contar que ya lo hab\u00eda superado, que la vida era bella y que hay que poner mucha atenci\u00f3n para que no se nos escape sin vivirla.<\/p>\n<p>En una impoluta p\u00e1gina Word escribi\u00f3:<\/p>\n<p>El desahucio del Rey del mundo<br \/>\nCapitulo primero<\/p>\n<p>El hombre se levant\u00f3 lentamente de su sill\u00f3n de cuero y dando vuelta a la mesa de su despacho se acerc\u00f3 a un gran ventanal\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capitulo XXIII No hay meta Faltaban pocas semanas para Navidades y el d\u00eda estaba fr\u00edo, pero Alberto sent\u00eda un tremendo calor dentro de su ch\u00e1ndal cuando iniciaba la tercera vuelta a su circuito habitual de footing. 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