{"id":103,"date":"2011-04-25T21:08:58","date_gmt":"2011-04-25T19:08:58","guid":{"rendered":"http:\/\/franciscobetes.com\/?p=103"},"modified":"2015-05-11T03:30:47","modified_gmt":"2015-05-11T01:30:47","slug":"el-desahucio-del-rey-del-mundo-capitulo-xviii-el-monasterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscobetes.com\/?p=103","title":{"rendered":"El desahucio del Rey del Mundo. Capitulo XVIII. El monasterio."},"content":{"rendered":"<p>Capitulo XVIII<\/p>\n<p>El monasterio.<\/p>\n<p>La primavera estaba siendo muy suave y seca lo que permiti\u00f3 a Alberto correr casi todos los d\u00edas a primera hora de la ma\u00f1ana, de forma que estaba en muy buena forma f\u00edsica y con el rostro bronceado cuando se present\u00f3 ante la gran puerta de madera del Monasterio de Santa Maria de Huerta. A lo largo de su vida, en muchas ocasiones hab\u00eda estado tentado de pasar una peque\u00f1a temporada en un monasterio para hacer una especie de ejercicios espirituales personalizados, como un periodo de reflexi\u00f3n personal. Ahora por fin lo hab\u00eda conseguido.<\/p>\n<p>Mientras ven\u00eda en el coche hab\u00eda repasado mentalmente las gestiones pendientes de la venta de Electrionics Holdings Espa\u00f1a y todo estaba en marcha. Las compa\u00f1\u00edas interesadas hab\u00edan firmado las correspondientes cartas de confidencialidad y hab\u00edan recibido el expediente completo de venta. Las preguntas hab\u00edan sido muy pocas y Alberto hab\u00eda confirmado con todas y cada una de ellas que no se deb\u00eda a una falta de inter\u00e9s sino a que encontraban el \u201cbook\u201d muy completo.  Pod\u00eda permitirse, por tanto, tener una semana solo para \u00e9l y retomar los contactos con los posibles compradores despu\u00e9s. El siguiente paso previsto en el proceso de venta era solicitar la presentaci\u00f3n de ofertas indicativas. Los inversores interesados que presentaran las tres ofertas mas altas o mejores ya que tambi\u00e9n se tenia en cuenta la forma de pago, serian informados para que presentaran una oferta vinculante o definitiva, sujeta a la comprobaci\u00f3n final de los datos de la compa\u00f1\u00eda, auditoria de riesgos al que se aplica el extra\u00f1o nombre anglosaj\u00f3n de \u201cdue diligence\u201d. En fin, el proceso estaba en marcha y requer\u00eda su ritmo por lo que esta semana que se hab\u00eda reservado para el no modificaba en nada la transacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Contactar con el monasterio y hablar con el Padre Abad fue un reto a su constancia. Durante una semana llam\u00f3 ma\u00f1ana y tarde hasta que, por fin, consigui\u00f3 comunicar y que le admitieran a una especie de cursillo que llamaban \u201cconvivencias de vida mon\u00e1stica\u201d y que duraba tres d\u00edas. Sent\u00eda que dentro de su peregrinaje mental, el aspecto religioso o mejor dicho el de la trascendencia no deb\u00eda soslayarlo.<\/p>\n<p>Un monje bajito, calvo y regordete le abri\u00f3 la puerta, comprob\u00f3 su nombre y le acompa\u00f1\u00f3 a su habitaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u201cA las ocho y cuarto es la cena en el piso de abajo\u201d le dijo mientras cerraba la puerta.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n estaba razonablemente limpia, y de puro simple era m\u00e1s que espartana. La pintura hacia a\u00f1os que hab\u00eda desaparecido, y en todos los bajos se ve\u00eda el color del cemento. El mobiliario era escueto: una cama, una barra con cuatro perchas, una mesa y una silla en el fondo pegada a la ventana que daba al amplio patio de entrada, y la puerta que daba a un lavabo con retrete y ducha. Alberto dej\u00f3 su saco en la silla y se sent\u00f3 en la cama desliz\u00e1ndose peligrosamente por un somier absolutamente desvencijado. Preocupado por su espalda paso un buen rato intentando hacer equilibrios para encontrar una postura en la que poder dormir aquella noche.<\/p>\n<p>A las ocho y cuarto bajo al comedor y se encontr\u00f3 un grupo absolutamente variopinto. Hubiera sido dif\u00edcil encontrar un com\u00fan denominador en los all\u00ed reunidos. Gente de todas las edades, aunque predominando los cuarentones. Hab\u00eda una pareja con aspecto esot\u00e9rico, con ese moreno tan especial que se produce de haber vivido much\u00edsimo tiempo al aire libre y haber utilizado con gran moderaci\u00f3n el jab\u00f3n. Ambos recogieron dos naranjas que hab\u00eda en sus platos y se retiraron. Despu\u00e9s explicaron que se trataba de un matrimonio de Zaragoza, \u00e9l de profesi\u00f3n bombero, que hab\u00edan pasado un mes de meditaci\u00f3n en la India y que ahora continuaban en el monasterio haciendo una dieta que se compon\u00eda que de tres naranjas al d\u00eda mas agua. No hablaron con nadie y se retiraron r\u00e1pidamente. Al lado de Alberto se sent\u00f3 una se\u00f1ora metida en carnes, de edad cercana a los cincuenta, con pinta de ama de casa, que le dijo que era la tercera vez que hacia aquellas convivencias y le explic\u00f3 algo del funcionamiento del Monasterio. -\u201cEl desayuno es a las ocho y cuarto, la comida a la una y cuarto y la cena a las ocho y cuarto\u201d.<br \/>\n-\u201cHorario europeo\u201d dijo Alberto.<br \/>\n-\u201cHorario europeo el de las comidas &#8211; prosigui\u00f3 la se\u00f1ora &#8211; porque hay que levantarse a las cuatro y media para las vigilias de las cinco\u201d. Alberto cay\u00f3 en la cuenta de que se hab\u00eda olvidado el despertador, y hab\u00eda dejado expresamente el tel\u00e9fono m\u00f3vil apagado en el coche, pero la se\u00f1ora se brind\u00f3 amablemente a tocar en su puerta a la hora convenida.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n en la cena gir\u00f3 sobre el contenido de las jornadas organizadas por el Monasterio. Al parecer una cuarta parte de los asistentes que en total eran doce, lo hab\u00edan hecho en una oportunidad anterior. Contando a la pareja en ayunas, hab\u00eda siete mujeres y cinco hombres. Una treinta\u00f1era t\u00edmida que dijo llamarse Marily, indic\u00f3 el lugar donde se pod\u00eda coger un programa. Acababan de terminar el primer plato consistente en un exquisito pur\u00e9 de verduras, y Alberto se levant\u00f3 a cogerlo. El programa conten\u00eda un detallado calendario y horario de actividades para los tres d\u00edas. En el dorso, hab\u00eda unas \u201cnotas a tener en cuenta\u201d, que dec\u00edan: \u201cComo se pretende conocer te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente la vida mon\u00e1stica se hace resaltar lo siguiente: en la liturgia de las horas se procurara asistir a todas las horas, en especial a las que se indican con letras may\u00fasculas\u201d. Alberto volvi\u00f3 el programa para observar que las liturgias de las cinco y de las seis y media de la ma\u00f1ana estaban con may\u00fasculas.<\/p>\n<p>\u201cLos participantes en el cursillo har\u00e1n las lecturas de la liturgia de las horas y en la eucarist\u00eda\u201d. Estas eran las que aparec\u00edan en letra min\u00fascula. \u201cUn d\u00eda se comer\u00e1 en silencio y con lectura, como hace la comunidad de monjes. Se aconseja dormir un poco de siesta para poder estar m\u00e1s atentos por la tarde\u201d. Esta frase venia especialmente subrayada. Esta claro que los monjes saben de lo que est\u00e1n hablando, dijo Alberto, ante los comentarios generales de que la siesta era fundamental.<br \/>\n\u201cEl ultimo d\u00eda tendremos una critica valoraci\u00f3n del cursillo. Se os agradece todas las sugerencias y criticas que pod\u00e1is presentar. En estos cursillos no cobramos la pensi\u00f3n. Si quer\u00e9is colaborar con algo pod\u00e9is meter lo que sea en un sobre com\u00fan y se los dais al hermano hospedero.\u201d<\/p>\n<p>El segundo plato consisti\u00f3 en una tortilla de patata y el postre en unas manzanas. Se ofreci\u00f3, por parte del hermano que servia, una copa de vino a los que quisieron.<br \/>\nA las nueve menos cuarto la cena estaba terminada y salieron al claustro. Hacia una noche magnifica, estrellada y el claustro parec\u00eda irreal en la oscuridad.<br \/>\nA las nueve y cuarto, el grupo se dirigi\u00f3 a una capilla donde se iniciaron los rezos. La mayor parte de los rezos eran cantados. Una vez que se cog\u00eda el soniquete, cada cual con su libro pod\u00eda seguir perfectamente los c\u00e1nticos. Alberto sinti\u00f3 una gran satisfacci\u00f3n de poder acompa\u00f1ar a los monjes en los c\u00e1nticos desde el primer momento. El ritmo repetitivo produc\u00eda una gran paz. A las diez menos cuarto se acabaron los rezos y la gente se retiro a sus habitaciones. Los monjes hab\u00edan aparecido al fondo de la capilla, rezando desde el otro lado del altar y se retiraron por una puerta distinta.<\/p>\n<p>Metiendo una manta que hab\u00eda en la habitaci\u00f3n debajo del colch\u00f3n, Alberto hizo un hueco en diagonal en el que consigui\u00f3 acurrucarse y dormir profundamente.<\/p>\n<p>A las cuatro y media en punto unos delicados golpes en la puerta le despertaron. Se lav\u00f3 la cara, se visti\u00f3 y fue hacia la capilla. Los mojes ya estaban en su sitio al otro lado del altar. A las cinco en punto empezaron los rezos consistentes una vez m\u00e1s en c\u00e1nticos repetitivos. A trav\u00e9s de un libro se pod\u00edan seguir con facilidad cada una de las oraciones, ya que se anunciaban previamente por uno de los hermanos.<br \/>\nA las cinco y media sin ninguna otra novedad se termin\u00f3 el oficio religioso y la gente volvi\u00f3 a su habitaci\u00f3n. Alberto intent\u00f3 dormir sin \u00e9xito, observando por la ventana como la oscuridad daba paso a una luz difusa.<\/p>\n<p>A las seis y cuarto volvi\u00f3 a salir hacia la capilla para un nuevo periodo de oraci\u00f3n. Laudes y Eucarist\u00eda. En esta ocasi\u00f3n la sesi\u00f3n duro hasta la siete y media, y despu\u00e9s nuevamente a la habitaci\u00f3n.<br \/>\nA las ocho y cuarto baj\u00f3 a desayunar y se encontr\u00f3 que todo el mundo estaba tomando unos enormes tazones de leche caliente, algunos con Cola Cao, y una gran hogaza de pan blanco de la que cortaban grandes rebanadas a las que aplicaban margarina y mermelada a discreci\u00f3n. Alberto disfrut\u00f3 como un ni\u00f1o mojando el pan reci\u00e9n hecho en el gran taz\u00f3n de chocolate.<\/p>\n<p>A las nueve menos cuarto hab\u00eda una nueva oraci\u00f3n en la capilla, aunque en este caso muy breve y a las nueve se dirigieron a una sala en el primer piso donde tendr\u00eda lugar la primera charla. Estaban previstas dos charlas diarias sobre diversos temas que aproximar\u00edan a los participantes en el cursillo a la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>La primera charla trataba sobre la vocaci\u00f3n cristiana y la daba el Padre Agust\u00edn. Este era un monje de estatura mediana, frente despejada y aire distinguido. Alberto ten\u00eda un cierto complejo en aquel grupo pensando en que como persona no practicante deb\u00eda ser la oveja negra del reba\u00f1o. As\u00ed que permaneci\u00f3 muy callado durante toda la exposici\u00f3n. El padre Agust\u00edn habl\u00f3 del concepto optimista del hombre por parte de Dios. Hablo de un Dios que hab\u00eda decidido en el fruto absoluto de su voluntad directa la existencia de cada uno de nosotros. Dijo que la eternidad es un concepto que no comprendemos bien por que siempre lo pensamos a futuro. La eternidad es siempre. Ahora mismo es eternidad. Dijo tambi\u00e9n que no aceptamos el amor porque no queremos comprometernos, que debemos dejarnos querer, que la plenitud del hombre se consigue amando a Dios a trav\u00e9s de los otros.<\/p>\n<p>A estas afirmaciones de indudable profundidad siguieron comentarios de todos los gustos. Alberto guardaba silencio discretamente. La treinta\u00f1era que dijo llamarse Marily, y que parec\u00eda la m\u00e1s veterana en estas lides, espet\u00f3 de buenas a primeras:<br \/>\n-\u201cYo no creo en Dios\u201d.<\/p>\n<p>Alberto se sinti\u00f3 tremendamente reconfortado y se dijo a s\u00ed mismo, \u201cyo por lo menos creo que hay un ser superior, as\u00ed que ya no soy el \u00faltimo de la clase\u201d, y no pudo evitar sonre\u00edr con este pensamiento<\/p>\n<p>A las diez hab\u00eda terminado la charla y tocaba el trabajo. Les dijeron que se pusieran la ropa m\u00e1s vieja que tuvieran porque iban a trabajar. El trabajo consinti\u00f3 el primer d\u00eda en quitar piedras del huerto que hab\u00eda en un lateral del Monasterio. Dirig\u00edan el trabajo los hermanos Alfonso y Paco. Dos hombres de edad mediana, con aspecto de campesinos sonrosados por la vida al aire libre que animaron a todos en su trabajo. El trabajo consist\u00eda en hacer peque\u00f1os montones con las piedras que se iban encontrando en el suelo, y que luego con carretilla se transportaban a un gran mont\u00f3n que estaba un rinc\u00f3n del huerto. Alberto a los diez minutos ya no pod\u00eda m\u00e1s. Ten\u00eda un tremendo dolor de espalda y sudaba copiosamente. Le ense\u00f1aron a mantenerse en cuclillas y avanzar de esta forma sin doblar la espalda. La jornada de trabajo dur\u00f3 dos horas. Los hermanos les indicaron que fueran a ducharse y que a la una y cuarto se ver\u00edan en el comedor.<\/p>\n<p>Cuando sub\u00eda a su habitaci\u00f3n, derrengado por el trabajo y por el madrug\u00f3n, Alberto tuvo la sensaci\u00f3n de que se hab\u00eda equivocado con aquella experiencia. La ducha de la habitaci\u00f3n no estaba sucia, pero era todo lo contrario de lo que se puede esperar de una ducha lujosa. El suelo de cemento estaba sin trabajar y los laterales hace a\u00f1os hab\u00edan perdido la pintura. Con cierta prevenci\u00f3n Alberto corri\u00f3 la cortinilla y dejo caer el agua. Noto la sacudida del fr\u00edo sobre su cuerpo sudoroso y se enjabon\u00f3 con vitalidad. Afortunadamente se le hab\u00eda ocurrido tener aquella experiencia en el mes de marzo y no durante el invierno, porque no hab\u00eda agua caliente. La toalla que les hab\u00edan facilitado era tan escueta, que no consigui\u00f3 anud\u00e1rsela a la cintura. Se sec\u00f3 como pudo, y comprob\u00f3 que ten\u00eda que darse prisa para acudir a la una y cuarto a la capilla. Entro casi corriendo cuando estaban ya todos reunidos. Fueron unos rezos breves, justo antes de pasar al comedor.<\/p>\n<p>Las comidas se realizaban totalmente separados de los monjes. Despacharon con apetito el plato de potaje y las truchas mientras los comentarios giraban todos sobre la jornada de trabajo. Alberto renunci\u00f3 al postre y subi\u00f3 a su habitaci\u00f3n donde se tumb\u00f3 en la cama para cumplir con el rito obligatorio en el programa de la siesta. No not\u00f3 las dificultades del somier y se quedo inmediatamente dormido. A las tres y media unos golpes en la puerta le despertaron y sali\u00f3 corriendo hacia la capilla para asistir a las oraciones de la hora Nona. Fueron breves y no cantadas. A las cuatro menos cuarto ya estaban en la sala de las charlas con el Padre Severino. El Padre Severino era un hombre mayor que deb\u00eda llevar largos a\u00f1os en el Monasterio, ten\u00eda la voz grave y profunda y aunque hablaba con mucha suavidad en ning\u00fan caso parec\u00eda afectado. Empez\u00f3 dando la definici\u00f3n del monje como aquel que dedica su vida a la b\u00fasqueda de la trascendencia y la oraci\u00f3n como un dialogo intimo entre personas que se aman. En la adolescencia hay que evolucionar en la idea de Dios. El ambiente en nuestra sociedad es de un ateismo indiferente, por eso se producen reacciones como las sectas. El hombre por su naturaleza busca sentido a la vida, intenta imaginarse la trascendencia. Algunos dir\u00e1n que precisamente Dios no es m\u00e1s que el deseo de trascendencia que tiene el hombre. Dios se comunica como presencia, no como idea, Dios es una perfecci\u00f3n no una raz\u00f3n. Se escucha mejor a Dios con el coraz\u00f3n purificado y esto es a trav\u00e9s de la renuncia y de los votos. La renuncia y la paciencia son condiciones necesarias pero no suficientes, lo m\u00e1s importante es el silencio interior, por eso los monjes guardan la regla del silencio, por eso los que all\u00ed nos hab\u00edamos congregado tendr\u00edamos la posibilidad durante esos d\u00edas de recuperar el silencio fuera del ruido que representaba el mundo exterior.<\/p>\n<p>Alberto que se debat\u00eda durante todo el discurso entre el escepticismo y la aceptaci\u00f3n hubo de reconocer que el mensaje del monje era  muy coherente. Ten\u00eda la impresi\u00f3n que en la \u00e9poca reciente \u00e9l hab\u00eda tenido una permanente b\u00fasqueda de sensaciones de equilibrio a trav\u00e9s de rebuscar en su interior, sus sentimientos, sus ilusiones, sus miedos, y que eso le hab\u00eda hecho m\u00e1s reflexivo y que podr\u00eda entender que el silencio que se lograba en el monasterio era una prolongaci\u00f3n del que \u00e9l hab\u00eda creado interiormente en los meses pasados. Estaba totalmente de acuerdo en la idea de trascendencia como una vivencia mas que una raz\u00f3n y ese fue el criterio del grupo, incluido el matrimonio de personajes curiosos que ven\u00edan de la India y que segu\u00edan con su r\u00e9gimen de ayuno total, pero que aparecieron en la sala y afirmaron que el hinduismo era una forma tambi\u00e9n de encontrar esa trascendencia, con lo que la conclusi\u00f3n que qued\u00f3 en el aire es que esa trascendencia es \u00fanica pero que cada uno la identifica de la mejor forma que puede.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n estaba prevista la visita del Monasterio. El Monasterio de Santa Maria de Huerta es una preciosidad y esta muy bien conservado. Se articula alrededor de dos grandes claustros, el de los caballeros y el de la hospeder\u00eda. Al claustro de la hospeder\u00eda dan la mayor parte de las salas ocupadas por los monjes y no son visitables. El Monasterio se comenz\u00f3 a edificar en la segunda mitad del siglo XII y con posterioridad se fueron a\u00f1adiendo otras estancias m\u00e1s modernas. Inicialmente de estilo rom\u00e1nico, en la evoluci\u00f3n de los a\u00f1os fue avanzando hacia formas plenamente g\u00f3ticas.<\/p>\n<p>Alberto admir\u00f3 el enorme roset\u00f3n que exist\u00eda en la fachada de la iglesia que se articula en tres naves y un \u00e1bside principal semicircular. Tambi\u00e9n le impresionaron los dos claustros, pero lo que sin duda le dej\u00f3 conmovido fue el refectorio. El refectorio es el comedor de los antiguos monjes del Monasterio. Es de un estilo g\u00f3tico puro y el fondo esta dominado por un gran roset\u00f3n y ventanas ojivales. Adosado a la parte derecha hay una enorme escalera de piedra caliza cubierta por una columnata que lleva al pulpito del lector. Desde all\u00ed, les explicaron, se le\u00eda a los monjes que com\u00edan en silencio. Saliendo de esta preciosa construcci\u00f3n por la puerta de la izquierda se da a la cocina, donde una enorme chimenea en la que se pod\u00eda entrar perfectamente sin agacharse estaba el hogar de la cocina del Monasterio.<\/p>\n<p>Acabada la visita, Alberto se qued\u00f3 dando un paseo por el refectorio. Ten\u00eda la percepci\u00f3n intensa de que el silencio de aquellas piedras milenarias le empujaba a mirar hacia dentro de si mismo, pero quiz\u00e1s, por primera vez en muchos meses, sin el menor atisbo de ansiedad. A las siete de la tarde se celebraron las V\u00edsperas, en la capilla, nuevamente con c\u00e1nticos que cada vez sonaban m\u00e1s familiares y a los que Alberto se animaba a participar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cena a las nueve y cuarto fueron las Completas, una nueva oraci\u00f3n en mitad de un tremendo silencio preparaba para el descanso. Al salir de la capilla Alberto prefiri\u00f3 dirigirse al claustro a dar un paseo antes de ir a dormir. La oscuridad era total. No hab\u00eda luna, pero si un mill\u00f3n de estrellas que daban profundidad a la gran b\u00f3veda cenital. Avanzaba en la oscuridad pensando en la cantidad de dimensiones que tiene la vida y en las que \u00e9l hasta ahora no hab\u00eda reflexionado. La idea de la trascendencia siempre hab\u00eda estado presente en su vida. Incluso en los periodos en los que se hab\u00eda visto totalmente atrapado por su trabajo, por su estr\u00e9s, incluso en los periodos en los que hasta hab\u00eda olvidado a la familia, siempre hab\u00eda tenido sensaci\u00f3n de que la trascendencia exist\u00eda. Tal vez era una vivencia que le ped\u00eda pensar que los seres que hab\u00eda conocido bien y que hab\u00edan muerto, no pod\u00edan haber desaparecido totalmente. En alg\u00fan sitio tenia que estar ese rescoldo de inteligencia y de sentimiento. Ver esa trascendencia como un Dios tan pr\u00f3ximo como lo ve\u00edan los monjes, era todav\u00eda un camino muy largo. Avanzaba con cuidado por la oscuridad del claustro cuando dio la vuelta a una esquina y se tropez\u00f3 con alguien.<br \/>\n-\u201c\u00a1Que susto me has dado!\u201d le dijo una chica que \u00e9l hab\u00eda visto en el grupo, pero con la que hasta ese momento no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de hablar<br \/>\n-\u201cPerdona, yo tambi\u00e9n me he asustado\u201d le dijo Alberto. \u201c\u00bfInterrumpo?\u201d<br \/>\n-\u201cNo, no, qu\u00e9date. Estoy disfrutando de esta maravillosa noche. \u00bfHas visto las estrellas?\u201d<br \/>\n-\u201c\u00bfEs la primera vez que vienes?\u201d<br \/>\n-\u201cNo, yo vengo muy a menudo. Mi padre es uno de los monjes\u201d.<\/p>\n<p>Alberto se quedo totalmente cortado. Las ideas de las aberraciones y los vicios de los monjes en el periodo de decadencia de los monasterios a finales de la Edad Media, le ven\u00edan a la cabeza. No pod\u00eda imaginarse que aquellos monjes pudieran dar lugar a situaciones como aquella. Se qued\u00f3 muy callado mientras la chica despu\u00e9s de hablar de la inmensidad del cielo estrellado, volvi\u00f3 a referirse a su historia.<br \/>\n-\u201cNo soy una persona especialmente religiosa, pero vengo a ver a mi padre y aprovecho para hacer estos cursillos. En el fondo tengo mucho que reprocharle\u201d.<br \/>\nAlberto estaba cada vez mas callado y violento y deseando despedirse. La chica segu\u00eda.<br \/>\n-\u201cCuando muri\u00f3 mi madre yo tenia doce a\u00f1os, y mi padre era un ingeniero que trabajaba con gran \u00e9xito profesional en una el\u00e9ctrica, Iberduero, la conocer\u00e1s. Mi padre en ese momento nos dijo a mis tres hermanos y a m\u00ed, voy a arreglar todos mis asuntos para que pod\u00e1is vivir y estudiar y despu\u00e9s quiero ingresar en un monasterio como monje. Y as\u00ed lo hizo\u201d.<br \/>\nAlberto entendi\u00f3 de pronto la situaci\u00f3n y disimulo un profundo suspiro de alivio.<\/p>\n<p>El segundo d\u00eda en el Monasterio de Santa Maria de Huerta sigui\u00f3 el mismo patr\u00f3n. Los siete momentos de oraci\u00f3n a lo largo del d\u00eda empezaron a cobrar sentido en una de las charlas. La denominada Vigilia o vigilancia que se realiza antes del amanecer, tiene el sentido de estar siempre vigilantes ante la posible muerte y por lo tanto en estado de revista. La de las seis y media de la ma\u00f1ana denominada Laudes o Eucarist\u00eda es la misa del d\u00eda. Luego las horas menores, que son m\u00e1s breves, son recordatorios de que toda la jornada es de Dios. En la oraci\u00f3n de las siete de la tarde, las V\u00edsperas, se da gracias por el d\u00eda y se pide perd\u00f3n por las faltas y en las Completas se hace un repaso del d\u00eda y se pide una buena preparaci\u00f3n espiritual para el descanso.<\/p>\n<p>Alberto disfrut\u00f3 m\u00e1s intensamente de la primera y la ultima oraci\u00f3n del d\u00eda, que se celebraban en la oscuridad y en las que los c\u00e1nticos repetitivos daban una gran sensaci\u00f3n de paz interior.<\/p>\n<p>La jornada de trabajo fue menos dura, se trat\u00f3 simplemente de aserrar unas maderas para hacer peque\u00f1os crucifijos que los monjes luego vend\u00edan al exterior. Aunque el esfuerzo fue leve, a Alberto le dol\u00edan los huesos posiblemente por la falta de regularidad de su somier. En todo el d\u00eda lo que m\u00e1s le gusto fue una charla sobre espiritualidad mon\u00e1stica que daba el Padre Abad. Este era uno de los monjes mas j\u00f3venes del Monasterio, rompiendo las ideas preconcebidas que Alberto tenia, que siempre hab\u00eda pensado que a abad se llegaba por antig\u00fcedad. Pens\u00f3 que tal vez la pol\u00edtica de prejubilaciones hab\u00eda llegado tambi\u00e9n a los monasterios.<\/p>\n<p>Mientras Alberto se perd\u00eda en sus jocosos pensamientos, el Padre Abad hab\u00eda comenzado su charla.  Abord\u00f3 el tema de la autenticidad. La sociedad nos obliga a llevar mascaras a representar papeles, a competir con los otros, a tener miedos, a estar bien con el poderoso, a dar imagen en todo momento. El monje es todo lo contrario, tiene una sed de absoluto, es una b\u00fasqueda permanente de Dios entre las tinieblas. Alguien pregunt\u00f3 a lo largo de la charla: -\u201c\u00bfQu\u00e9 utilidad tiene la vida de un monje?\u201d<br \/>\nEl Padre Abad respondi\u00f3:<br \/>\n-\u201cUtilidad practica, no tiene ninguna, porque no hace cosas. El monje trabaja en gratuidad, por tanto, el monje vale por lo que es, es lo que es, no lo que hace. El monje apunta a una realidad distinta. Para aproximarse a esa realidad, lo primero es conocerse y aceptarse como uno es. Para eso el silencio ayuda, ayuda a descubrirnos a nosotros mismos. Descubrir nuestra incoherencia, ofrecernos a Dios con todas esas cosas\u201d.<\/p>\n<p>A Alberto la idea que le vino repetidamente a la cabeza durante toda la tarde fue \u201cel monje no hace, el monje es\u201d. Despu\u00e9s de a\u00f1os trabajando en la eficacia, en la eficiencia, en la productividad, pensar que puede haber vidas dedicadas sencillamente a ser y no a producir o a generar riquezas o desarrollo, era tremendamente chocante. Se hab\u00eda sentido muy d\u00e9bil cuando le despojaron de su puesto, y ahora su autoestima iba recuper\u00e1ndose poco a poco. La l\u00ednea era la de ser, no la de aparecer, no la de producir, sino la de ser una persona, en si misma completa en su proyecto de vida. \u00bfNecesitaba para que todo tuviera sentido una idea tan abstracta como Dios? Segu\u00eda convencido de la existencia de un nivel de trascendencia que superaba a la muerte. Esa idea tenia especialistas que la hab\u00edan desarrollado y perfeccionado y estos eran los monjes. No hab\u00eda contradicci\u00f3n entre ambas visiones, de hecho eran la misma y el ejemplo de aquellos seres enclaustrados era edificante para no relajar la regla moral que lleva aparejada toda noci\u00f3n de un \u201cMas All\u00e1\u201d. Lo importante era la coherencia personal. Realizar las cosas que quer\u00eda hacer porque quer\u00eda hacerlas, porque entend\u00eda que deb\u00eda hacerlas sin conceder el derecho a nadie de poder apreciarlas. Seguramente hab\u00eda declinado los pensamientos de la espiritualidad mon\u00e1stica del Padre Abad de una forma totalmente distinta a la que aquel preve\u00eda, pero, de alguna forma, le ayudaban en su idea de formar una nueva persona que pudiera vivir una vida distinta.<\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda de las jornadas se ajust\u00f3 al mismo esquema de oraci\u00f3n en la capilla y charlas de aspectos religiosos. El Hermano Alfonso, el que participaba en el trabajo f\u00edsico que se hacia cada d\u00eda, dirigi\u00f3 una de las charlas. Era un hombre que pod\u00eda perfectamente pasar por un agricultor si lo encontrabas en su tractor en la mitad de la estepa castellana. Hablaba con una voz recia en la que sorprend\u00edan conceptos espirituales. De las muchas cosas que dijo, Alberto se qued\u00f3 con que siempre hab\u00eda habido monjes en la humanidad y muy anteriores a los cristianos, budistas, hinduistas, etc. Todos ellos, renunciando a todo, intentaban iniciar un paso m\u00e1s hacia la trascendencia. Era el \u00faltimo d\u00eda y en el ambiente de confianza instaurado, las preguntas eran continuas. Parec\u00eda como si el grupo quisiera extraer el m\u00e1ximo de la experiencia de aquel hombre tan sencillo.  Una de las respuestas, Alberto la apunto como antol\u00f3gica: \u201cLa experiencia del monje es incomunicable pero contagiosa\u201d<\/p>\n<p>Alberto se anim\u00f3 a intervenir:<br \/>\n-\u00bfBueno y para que sirve quitar piedras si somos especialmente nulos? Seguro que no hemos hecho nada positivo en estos dos d\u00edas\u201d.<br \/>\nEl hermano Alfonso, un hombre que seguramente no tendr\u00eda una gran formaci\u00f3n, respondi\u00f3 con naturalidad mirando a Alberto como si estuviera viendo muy dentro de \u00e9l.<br \/>\n-\u201cTu siempre quieres hacerlo todo de la forma m\u00e1s efectiva posible y te equivocas. Es mejor recoger una piedra si se hace con sentido que limpiar el campo entero si no se sabe para qu\u00e9. No buscamos cosas, buscamos presencias\u201d.<br \/>\nAlberto que hab\u00eda considerado a aquel hombre un ser un poco bruto, un obrero que trabajar\u00eda en la huerta del Monasterio, tuvo que aceptar que era capaz de expresar ideas muy profundas.<\/p>\n<p>Al final de la charla, alguien pregunt\u00f3:<br \/>\n-\u201cPero hermano Alfonso \u00bfQu\u00e9 es lo mas duro de ser monje? \u00bfEl aislamiento? \u00bfLa soledad? \u00bfEl silencio? \u00bfLa castidad?&#8230;\u201d<br \/>\nLa respuesta fue:<br \/>\n-\u201cLo mas duro de todo es la convivencia. Yo creo que ganamos el cielo aguant\u00e1ndonos a nosotros mismos dentro de la comunidad.\u201d<br \/>\nAlberto se acord\u00f3 del relato que escribi\u00f3 su amigo Jes\u00fas sobre los monjes de Roncesvalles. \u201cSomos una especia curiosa \u2013 pens\u00f3- en la que lo mas duro es vivir con nuestros semejantes\u201d.<\/p>\n<p>Cuando al d\u00eda siguiente, condujo su coche hacia la autov\u00eda de vuelta de su experiencia, se consider\u00f3 un privilegiado por haber podido conocer una realidad y unas experiencias tan distintas a la suya, y  compartir las visiones de hombres que hab\u00edan tenido el valor de ser coherentes con lo que cre\u00edan.<\/p>\n<p>Puso en marcha su tel\u00e9fono m\u00f3vil que hab\u00eda tenido expresamente apagado durante los tres d\u00edas. Ten\u00eda un mensaje de Raquel:<br \/>\n-\u201cSe\u00f1or Kent, ha llamado la secretaria del se\u00f1or Hens de ACC de Zurich. Me pregunta si podr\u00eda usted ir a verle el pr\u00f3ximo d\u00eda 10 de abril. Queda casi un mes, pero me han pedido que les confirme su disponibilidad cuanto antes para enviarle el billete.\u201d<\/p>\n<p>El Presidente Hens quer\u00eda verle y se hacia cargo del billete. Indudablemente estaban muy interesados en la compra de Electronics Holdings.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capitulo XVIII El monasterio. La primavera estaba siendo muy suave y seca lo que permiti\u00f3 a Alberto correr casi todos los d\u00edas a primera hora de la ma\u00f1ana, de forma que estaba en muy buena forma f\u00edsica y con el rostro bronceado cuando se present\u00f3 ante la gran puerta de madera del Monasterio de Santa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-103","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=103"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1187,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/103\/revisions\/1187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscobetes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}